domingo, 6 de octubre de 2013

La niña perdida (4)

Habían pasado ya casi dos semanas desde que Cecilia prometiera guardar el secreto de su sobrina Nicol, en todo ese tiempo no se presentó la oportunidad para que ellas convivieran como tía y sobrina de nuevo, eso hacía que Cecilia se sintiera aliviada de cierta forma al no tener que lidiar con ese asunto, pero para Nicol cada día que pasaba sin poder disfrutar siendo ella misma aunque fuese unos momentos la entristecía y se le comenzaba a notar la frustración.
Era la mañana del viernes y como todas las mañanas Hilda se aseguraba que Hernán y Nico estuvieran listos para salir. Ella estaba un tanto preocupada porque parecía que algo molestaba a su hijo, ya había llamado a la escuela para preguntar si ocurría algo inusual o si había algún abusivo que estuviese al asecho, la respuesta a ambas preguntas era negativa, la directora de la escuela sugirió entonces que buscara las causas del comportamiento de Nico en su propia casa, lo que molestó mucho a Hilda y la molesto aún más que también sugiriera que buscara asesoría psicológica, eso no iba a pasar de ninguna manera porque su hijo no estaba loco.
Cecilia dormía aun, los medicamentos de la noche eran un tanto fuertes por lo que lograr que despertase en las mañanas era todo un reto, hoy Nico se proponía lograrlo antes de que llegara el autobús de la escuela, entre sueños ella oía una insistente voz que la llamaba y que unas pequeñas manitas empujaba y tiraba de su hombro, entreabrió sus ojos y la borrosa imagen de Nico fue lo primero que vio.
- ¿Qué pasa? -Dijo Cecilia mientras se sentaba para después abrir la boca en un gran bostezo.
- Tía Ceci. -Nico esperaba que ella no se molestara por hacerla despertar pero necesitaba oír que la llamaran por su nombre real, necesitaba estar segura que lo que paso aquel día fue real-. ¿Podrías llamarme Nicol por favor?
Toda la somnolencia que Cecilia sentía desapareció al instante, vio el rostro expectante de Nico, no, no era Nico, era Nicol, era una niña, ella misma se lo había dicho.
- Claro que si preciosa. -Tan solo pronunciar estas palabras provocó que apareciera una amplia sonrisa en la cara de Nicol, Cecilia la abrazó y beso en la mejilla-. Tú eres mi pequeña sobrina Nicol. -Sintió que le devolvía el abrazo-. Perdóname me había olvidado que estas esperando mi apoyo, te lo voy a compensar de algún modo. Ahora sécate esas lágrimas y ve a esperar el bus que ya debe estar por llegar.
Nicol hizo lo que le pedio su tía, le dio un beso de despedida y salió corriendo alegremente a la puerta a esperar a que la recogieran. Cecilia se levantó y pudo ver por la ventana como el autobús amarrillo se alejaba.
- Buenos días. -Hilda había pasado junto a la habitación de su hermana y se sorprendió al verla de pie.
- Buenos días, -respondió Cecilia un tanto distraída.
- Te despertaste temprano.
- Si, es que hoy tengo que hacer algunas cosas, -Cecilia seguía mirando por la ventana, preocupada por el hecho de que Nicol parecía depender mucho de ella de un modo emocional, no podía evitar preguntarse el que sería de aquella niña tan especial cuando ella tuviera que marcharse, no dudaba que Hilda como madre terminaría aceptando el tener una hija transexual pero no podía decir lo mismo sobre Hernán.
- ¿Me estas oyendo?
- Perdón, perdón ñaña, hoy tengo la cabeza en las nubes. -Cecilia volvió a guardar silencio, sumida en sus pensamientos como estaba no oyó a su hermana Hilda cuando le aconsejaba que volviera a la cama y durmiera un poco más-. Ah, por cierto, le prometí a Nico que hoy le llevaría a comer un helado después de clases, ¿podrías llamar a la escuela y avisar que le voy a recoger yo?

A la salida de la escuela Nicol vio que su tía Cecilia le estaba esperando, corrió tan rápido como pudo entre la multitud de niños que se apresuraban para ganar buenos asientos en los buses.
- Tía Ceci, -dijo alegremente mientras abrazaba a su tía.
- Hola amor. -Respondió Cecilia con el mismo entusiasmo.
- ¿Nos vamos juntas a la casa?
- Si, pero primero me vas a acompañar a comprar unas cositas.
Durante el viaje en taxi fueron conversando sobre como estuvo el día en la escuela, pero a pesar de la insistencia de Nicol, Cecilia no quiso revelarle hacia donde iban.
Se detuvieron frente a una Boutique de ropa para niños, al bajar del taxi Cecilia le explico cuál era el plan a Nicol.
- Escúchame nena, -dijo Cecilia a Nicol-. Te quiero comprar unos vestidos.
- ¿Vestidos? -Pregunto Nicol bastante incrédula.
- Claro, todas las niñas bonitas usan vestidos.
- Pero tía Ceci, ¿cómo voy a entrar si estoy usando el uniforme de la escuela?
- Tranquila Nicol, tu solo tienes que seguirme la corriente y todo saldrá bien, ¿entendido?
- Si tía.
Al entrar en la boutique Cecilia se dirigió directamente hasta donde estaba la dependienta, debía tener la misma edad de Cecilia, se saludaron efusivamente pues eran dos amigas que se veían después de varios meses.
- A los tiempos que te dejas ver, -dijo la dependienta.
- Tu que no me has llamado, -respondió Cecilia.
- ¿Que te trae por acá?
- Vine a comprar algo de ropa.
- ¿Es para este caballerito que te acompaña? -lo dijo mirando hacia donde estaba parada Nicol.
- Es mi sobrino, Nico ven. -Nico se acercó tímidamente al par de amigas-. Saluda a mi amiga Lili.
- Hola, -Nico saludo con un tono de voz casi inaudible.
- Hola, - decía Lili mientras le pellizcaba el cachete al niño-. Tengo ropa que te harán ver muy guapo.
- No, no, lo quiero es comprar ropa de niña. -Cecilia lo dijo en un tono muy serio pero sin dejar de sonreír-. La hija de la una amiga cumplirá años dentro de poco, -se apresuró a explicar-. Y aprovechando que Nico es casi la misma estatura y la misma talla él va a hacer de maniquí para decidir mejor que voy a comprar.
- ¿Y tú estás de acuerdo? -Lili le pregunto a Nico, tenía los ojos bastante abiertos, bastante extrañada por la situación.
- Lo soborne con bastante helado. -Respondió Cecilia mientras le lanzaba un guiño a su sobrina.
- Oh, bueno. -Lili pensó que aunque todo fuera un poco raro no dejaba de ser una venta.
Cecilia y Lili caminaban entre las perchas seguidas muy de cerca por Nicol, las dos mujeres conversaban, Lili hablaba sobre lo que llevaban las niñas de hoy y hacia recomendaciones sobre tonos y estilos que le irían bien a la niña cumpleañera suponiendo que era bastante parecida al sobrino de Cecilia.
Al final le habían dado un par de vueltas a toda la tienda y recogido al menos dos docenas de prendas diferentes, Cecilia le indico a Nicol que era tiempo de ir a probarse la ropa, hizo que se metiera a un cubículo y le pidió que se desvistiera, que solo se quedara con la ropa interior. Cuando Nicol le aviso a Cecilia que ya estaba lista, esta le paso la primera prenda para que se la pusiera.
Al sentir el rose del vestido de una sola pieza, Nicol cayo en cuenta de que eso de verdad estaba pasando, de verdad su tía estaba a punto de comprarle un vestido y no pudo dejar de imaginarse yendo a la escuela con el uniforme de las niñas, usando una falda en la casa y paseando por la calle con ese vestido que estaba a un punto de ponerse. Sonrió para sí misma al mismo tiempo que una pequeña lágrima escapaba de sus ojos.
- ¿Ya? -grito Cecilia desde afuera del cubículo.
- Es que este vestido se cierra por la espalda y no puedo...
- No importa, sal yo te ayudo.
- Hubieras sido una niña preciosa, -dijo Lili al ver al niño salir del cubículo-. Esta clase de vestidos te quedan muy bien. -Abrocho los botones de la espalda y le hizo el nudo a la cinta que tenía el vestido-. Luces como una muñeca.
Nicol se vio en uno de los espejos de la pared y comprobó que Lili tenía razón, parecía una muñeca, solo le hacía falta un listón en la cabeza.
- No sé, -intervino Cecilia- es la clase de vestidos que mamá me obligaba a usar, yo los odiaba.
- Pero a lo mejor a la hija de tu amiga si le gusta, ¿qué opinas Nico? -Nicol se encogió de hombros sin emitir palabra, de verdad le gustaba el vestido pero no quería contradecir a su tía, Lili interpreto eso como que le daba igual que vestido estuviera usando porque no era para él-. Está bien, entonces voy a devolver los otros tres que son como este.
- Siempre es mejor usar ropa que este a la moda, -Cecilia le susurraba al oído a Nicol mientras desabrochaba los botones-. Siempre tienes que ser audaz y siempre tienes que sonreír, ¿entendiste? -Nicol asintió con la cabeza.

Al salir de la boutique llevaban varias bolsas, Nicol aun no podía creer que toda esa ropa fuera para ella y no veía el momento de poder estrenarla.
- Todavía te hacen falta zapatos, -dijo Cecilia-. Después de eso veremos un sitio donde te puedas cambiar de ropa y luego iremos por un helado.

Nicol volvió a sonreír, le parecía estar en alguna especie de sueño.

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