jueves, 29 de agosto de 2013

La niña perdida (2)

2.- La tía de Nicol.

- Nicolás. -La señora Hilda llamo a su hijo, comenzó a revisar su cartera para asegurarse de que no le faltara nada-. Nico -volvió a insistir.
- Ya voy mami. -Eran más de las tres de la tarde pero Nico aun llevaba puesta el pijama-. ¿Ya te vas?
- Si mijito. -Terminaba de revisar la cartera y ahora centraba toda su atención en Nico-. Ahora te vas a quedar con tu tía, veras que ella sigue durmiendo, si te da hambre en la refri queda tu plato de comida solo tienes que calentarlo en el micro ondas, si es que pasa algo le haces despertar a tu tía sino le dejas seguir durmiendo, ¿te acuerdas de mi número del celu? -vio que Nico movía afirmativamente la cabeza-. Tu papá y yo vamos al aeropuerto a despedirnos del primo José y de su esposa y enseguida regresamos.
- ¿Puedo prender la compu?
- Bueno, pero solo dos horas. -beso cariñosamente a su hijo y se dirigió a la salida, camino rumbo al auto donde le esperaba su esposo Hernán, y antes de subir giró para despedirse de Nico-. Chao amor.

Al cabo de una hora de jugar con la computadora, Nico se aburrió y decidió ir en busca de algo más interesante que hacer. Fue a su habitación y abrió la caja que contenía sus juguetes, entre estos se hallaban soldados y coches de plástico, pero ni los soldados y los coches le llamaban la atención, tomo un avión que estaba casi en el fondo de la caja y lo hizo planear con sus manos, pronto el avión dejo de ser avión y se convirtió en una nave espacial, la cual estaba pilotada por el capitán Nico, surcaba el universo en busca de nuevos planeta que explorar, en algunos de esos planetas los hombres eran como insectos, en otros como los dinosaurios y en otro cambiaban de forma a cada momento, hasta que llego a uno en que sus habitantes eran todas mujeres y el capitán al bajar de la nave se transformó en una niña y decidió quedarse a vivir ahí. Nicolás no pudo entender porque su juego terminaba de ese modo, se sintió un poco incómodo, dejo el avión en la caja y fue a ver si su tía ya estaba despierta.
Se acercó a su cama y la llamó pero su tía no respondió, estaba profundamente dormida. Nico se quedó viendo una foto de su mamá y su tía que estaba sobre la mesita de noche, en ella las hermanas lucían mucho más jóvenes, ambas eran muy bonitas, su mamá con el cabello corto pero que no dejaba de ser un corte muy femenino, y su tía con una larga cabellera recogida en una cola de caballo, recordó que su mamá le conto que esa foto era de la época en que ellas estudiaban en el colegio. Miró fijamente la imagen de su mamá y la idea de que se parecía mucho a ella cruzo por su cabeza, comparó a su joven mama con su propia imagen en el espejo y lo comprobó. Sacudió su cabeza tratando de librarse de esa idea.
Estaba por ir a la cocina para calentar la comida pero le detuvo aquel vestido celeste, el mismo que luciera tan bien en su tía la noche anterior, estaba en el piso al pie de la cama, un tanto arrugado, pero no dejaba de ser lindo, no pudo contenerse pues querría probárselo aunque fuera un instante, lo tomó y lo escondió bajo el brazo, volteó a ver si su tía seguía dormida, lo estaba, salió de la habitación y fue al baño.

El molesto zumbido de la alarma del reloj le recordaba que era hora de tomar sus medicamentos, ella trato de ignorarle pero el reloj intensifico los zumbidos hasta que estuvo lo suficientemente consiente para desactivarlo, agarró un par de pastillas del frasco y se las puso en la boca, el vaso que estaba detrás del portarretratos de su mesita de noche estaba vacío, necesitaba agua urgentemente, tomó el vaso y fue al grifo del baño que era el más cercano, al llegar ahí escupió las pastillas por la pura impresión que se llevó, Nicolás llevaba puesto su vestido y peinaba su cabello con un cepillo. Nicolás entro en pánico al ver a su tía, corrió y logro cerrar la puerta y poner el seguro antes de que ella pudiera entrar. Oyó como su tía golpeaba la puerta.
- Nico, ¿qué haces con mi vestido? -dijo ella, se le oía bastante consternada.
Nicolás se encogió junto a la puerta, tuvo miedo de lo que pudiera pasar, en especial de lo que su papa pudiera hacer. Volvieron a oírse varios golpes más.
- Nico -trato de normalizar la voz, de calmarse, respiro hondo y continuó-. No estoy enojada contigo, ¿estabas jugando verdad?
Quería explicarle que no era un juego, que era algo más, pero él mismo no comprendía que era, empezó a sollozar.
- ¿Estás llorando? -Ella comenzó a desear no haber despertado, se preguntaba si debía llamar a su hermana-. Nico, ábreme, en serio no voy a hacerte nada.
Pero él no abrió y ella se sentó en el piso junto a la puerta, los minutos pasaron, solo se oía el llanto de Nicolás cualquier otro sonido parecía haber desaparecido.
- ¡Nicol! -exclamó finalmente-. Nicol. -volvió a repetir ella, en voz alta pero no tan fuerte como la primera vez, comprobó que los sollozos disminuyeron y hablo de nuevo-. ¿Te gusta? Es un bonito nombre de niña. -Aquellas palabras parecían surtir efecto, espero otros pocos segundos más- ¿Quieres abrirme la puerta por favor Nicol?
La puerta se entreabrió un poco y la figura de Nicol apareció tímidamente.
- Tía Ceci... -Tenía los ojos rojos de tanto llorar- ¿Se lo vas a contar a mis papás?
- No, si tu no quieres no le diré nada a ninguno de los dos.

Cecilia extendió sus brazos y espero a que su sobrina fuera hacia ella, Nicol corrió a abrazar a su tía, lloró de nuevo pero esta vez no fue por que tuviera miedo, no comprendía bien lo que estaba pasándole pero estaba feliz de que su tía le llamara Nicol. Cecilia comprendió que tenía un enorme problema entre manos. 

¿Has leído aquel libro?

¿Cómo que solo has visto la película?
No, que no es lo mismo que es como si yo te contara una película que vi.
Te explico. si yo te cuento la película seguro que voy resaltar todo aquello que me gusto y probablemente de lo que no me gusto apenas hablare y a veces lo omitiré, a parte de que tengo mi propia forma de contar las cosas así que sera mi versión de lo que paso en la película.
Una película basada en un libro es mas o menos lo mismo, no va a ser la visión original del autor del libro, va a ser la suma de la visión del director de la película, la de los guionistas, la del director de arte, etc. Además de que tendrán que quitar cosas por falta de tiempo o por que es un tema difícil de tratar o por que a los productores no les gusto o por cualquier otro motivo. Posiblemente también aumenten cosas para hacer mas entendible algo o por puro capricho.
¿Te gusto aquella película basado en un libro? ¡perfecto! pero deberías darle una oportunidad al libro, sabes puede que la película tenga muchos elementos del libro pero probablemente no tenga el mismo mensaje que el libro quería transmitir.
Por cierto ¿ya leíste Alicia en el país de las maravillas?

viernes, 23 de agosto de 2013

La niña perdida (1)

1.-Fiesta.

Llevaba al pequeño Nico a dormir a su habitación, la ceremonia de la boda de su primo había sido tan larga y aburrida que el pobre niño se durmió en los brazos de su mami Hilda, ella tuvo que cargarle durante todo el viaje de la iglesia a la casa, hasta ese momento no había reparado en lo grande que estaba su hijo, pensar que dentro de unos días cumpliría ocho años.  
Lo recostó en la cama y acaricio sus rubios cabellos, esos cabellos se los había heredado a ella y de su padre había sacado unos ojos azules claros muy bellos, su piel clara como porcelana, sin duda que al crecer sería un chico muy guapo, un rompe corazones.
Casi a la media noche Nico despertó, el ruido que provenía de la fiesta que se llevaba a cabo abajo en el patio no le permitió seguir durmiendo, se acercó a la ventana y observo a los invitados, de entre todos ellos una figura femenina destacaba, una mujer rubia de larga cabellera, ojos marrones, esbelta, llevaba puesto un vestido celeste de una sola pieza que dejaba ver solo un poco de sus bien formados pechos, en su cuello una gargantilla que iba a juego con los aretes plateados, al menos tres tipos exigían su atención pero ella los ignoraba y seguía conversando con una invitada. Nico no podía dejar de admirar su sonrisa, en un momento dado ella notó que su sobrino la observaba, sonrió dulcemente para él y le saludo con la mano, Nico también sonrió y devolvió el saludo.

Se preguntó entonces si él podría lucir tan bien como su tía, desecho pronto esa idea porque él era un niño y los niños no usan vestidos, pero ese pensamiento no era nuevo, ya un par de ocasiones lo había tenido y sabía que regresaría de nuevo, "los niños no usan vestidos" volvió a repetir para sus adentros y se fue a la cama a tratar de dormir. Al poco rato sintió que su estómago rugía por no haber comido nada desde la mañana, se levantó y fue abajo en busca de pastel.

miércoles, 21 de agosto de 2013

pag 11


Tengo un proyecto sobre Ceci pero todavía esta en pañales, cuando la trabaje un poco mas la mostraré.

martes, 13 de agosto de 2013

Alex y Saúl (Epílogo)

- Es rosado -se quejó Alex al ver su imagen en el espejo.
- Tiene que ser rosado. -Mamá subía la cremallera ubicada en la parte de atrás del vestido-. Es tu fiesta de quince.
- Ya, pero recuerdo que el vestido de Verónica era más... moderno y más oscuro, este es pastelazo, parece el que le ponen a esas muñecas.
- Es que tú eres una muñeca -dijo Verónica mientras le colocaba en el cabello una peineta que tenía como adorno una gran flor rodeada de otras flores más pequeñas, todas igual de rosa que el vestido-. Es tu estilo.

Aquella fiesta era la última ocurrencia conjunta de mamá y Verónica, se la habían ocultado a Alex hasta el último minuto para que no pudiera sabotearla. Alex no supo nada hasta que en la mañana regresara de hacer unas compras que le pidiera mamá y se encontró con que en la puerta de entrada había un gran listón color rosa y adentro estaban Andrés, Verónica y Jairo colocando varios adornos para una fiesta.
- ¡Viva la quinceañera! -grito Andrés tan pronto vio que Alex entraba a la casa.
- ¡Que viva! -gritó el pequeño Jairo.
La idea de "quinceañera" no le agrado para nada así que soltó las bolsas de las compras y dio media vuelta para huir por donde había entrado pero Verónica ya había cerrado la puerta.
- ¿A dónde ñañita? -interrogo Verónica.
- Ni loco me pienso poner un vestido de quince años -dijo Alex torciendo la boca, ya había soportado muchas cosas provenientes de su mama y su hermana, cosas como que casi tiraran a la basura su ropa de chico o que todas las noches le obligaran a vestirse de chica para la merienda, y, el peor de todos que fueran al colegio a solicitar que le permitieran ir con el uniforme de las mujeres, petición que, afortunadamente para él, había sido rechazada, pero esto de la fiesta no pensaba aguantarlo-. Me voy de aquí.
- No seas así -intervino Andrés-. Mamá se ha esforzado mucho organizando esto, ya más de dos semanas que anda en esto.
- Yo no quiero una fiesta de quince, además cumplí el miércoles...
- Eso no importa -le interrumpió Verónica-. Los quince años siempre se celebran unos días antes o después, lo importante es celebrarlos, es algo que todas las chicas esperan con ansias.
Alex pensaba en la mejor forma de decir que agradecía mucho el esfuerzo de su mamá pero que no había forma de que le convencieran de usar un vestido rosa y bailar frente a un montón de gente.
- Saúl será tu "chambelán" -agrego Verónica-. Ya vi la ropa que usara, estará guapísimo.
Que Saúl supiera de la fiesta y que no le dijera nada le enojaba un poco, pero le gustaba la idea de verlo vestido con frac y se quedó pensando en alguna escusa que le permitiera zafarse de la fiesta y al mismo tiempo le dejara ver a Saúl usando el frac, no encontraba ninguna.
Al silencio de Alex, Verónica, lo tomo como una señal de que estaba de acuerdo con todo, lo tomó de la mano y lo llevo a su habitación donde estaba esperando mamá con el ajuar que tendría que usar listo.
Entre el peinado, el maquillaje y vestirse transcurrieron algo más de dos horas, tiempo en el cual, Alex, ocasionalmente se asomaba a la ventana y observaba que llegaban diferentes personas, le pareció que unos hombres con pintas de meseros traían bandejas de comida, poco después llegaron otros trayendo parlantes de más de metro y medio de alto, más recientemente vio a algunos familiares que no veía desde hace mucho. Ya se oía una gran actividad en la parte de abajo, se le hizo un nudo en el estómago.
- Mira la hora que es -exclamó mamá al ver su reloj pulsera-. Ya nos tenemos que alistar nosotras también mija -. Le dijo a Verónica.
- Sí, no queda mucho tiempo -respondió ella-. Ñañita te dejamos sola, quedaste bellísima, no te desarreglaras.
Eso le había sonado como una amenaza, no habiendo otra cosa que hacer mientras esperaba, Alex encendió su computadora y jugó un juego de peleas, estaba tan nervioso que no podía concentrarse y perdía humillantemente a cada rato, se cansó de aquello y decidió sentarse en la cama a esperar. Casi una hora después se oyó que llamaban a la puerta.
- Alex estás lista. -Era la voz de papá.
- Ya voy. -Respiro profundamente y exhalo, volvió a repetir aquello en busca del valor necesario para salir a enfrentar a los invitados, se colocó las sandalias y se dirigió a abrir la puerta.
- Tu cabello luce más largo -dijo papá- ¿Es peluca?
- No, son extensiones -respondió Alex.
- Te queda bien - extendió su brazo para que Alex lo tomara y así lo hizo-. Oye, se supone que tenemos que bailar el vals junto, bueno...
- No te preocupes papá, yo tampoco quiero hacerlo.
- Menos mal -papá sonrió de alivio.
Estaban ya bajando las escaleras, se oyó en los parlantes una voz que primero pedía atención a los invitados y luego anuncio con gran alegría.-Ahora hace su aparición la señorita Alexandra-. A Alex no le hizo mucha gracia ser presentado de esa manera, los setenta invitados aplaudieron efusivamente.
Ya casi terminaban de bajar las escaleras y Alex pudo ver que Saúl estaba junto a mamá, el frac que llevaba era negro, dejaba ver el chaleco color gris, camisa blanca y corbata igual blanca pero con unas finas líneas plateadas, era más guapo de lo que había esperado.
Se detuvieron en el último escalón, ahí cumplieron el rito de cambiar las sencillas sandalias de tela por los zapatos de tacón, rito que simbolizaba su paso de niña a señorita. Papá le calzo el zapato derecho y mamá el izquierdo, ella no pudo contener una lagrimilla, los invitados volvían a aplaudir.
El dj anunció el inicio del tradicional vals, iniciarían el baile primero el papá y la festejada juntos, casi no lo hicieron pero una mirada desaprobatoria de mamá les hizo cambiar de opinión. Dos minutos después se anunció el baile por parte de la quinceañera con su chambelán, y Alex y Saúl quedaron en medio del círculo que habían hecho los invitados.
- Estas guapísimo -dijo Saúl.
- Gracias. -Alex trataba de seguir el ritmo pero a ratos lo perdía, casi tropezaba- ¿Sabías esto verdad?
- Desde hace rato.
- ¿Por qué no me lo dijiste?
- Porque creí que si lo sabias te ibas a fugar. -Saúl ahogo un quejido cuando Alex le piso un pie, no supo si fue intencional o por su falta de ritmo-. Y a mí me gustaba la idea de verte como una quinceañera -sintió otro pisotón solo que este si parecía intencional.
- Sabes que lo de los vestidos solo los aguanto cuando salimos juntos, esto es muy diferente.
- Tú siempre luces lindo con ropa de mujer.
- A veces creo que tú también quieres que deje de usar ropa de hombre. -Alex torció los labios en una mueca de enojo, mueca que de algún modo parecía aumentar la feminidad en su rostro.
- Mentira, no importa lo que te pongas tú siempre serás mi novio. -A Saúl le encantaba aquella mueca.
- Entonces, tan pronto como se descuiden mis papas, me voy a cambiar de ropa y me iré a algún otro lado -dijo Alex que aun tenia torcidos los labios-. Y si me quieres te vas a ir conmigo.
- Claro que me voy contigo -dijo Saúl-. Pero tienes que dejarme ver cuando te quites el vestido.
- Bobo. -Alex bajo la mirada para que Saúl no viera que su comentario hizo que sus mejillas se sonrojaran-. Sabes, este vestido tiene el cierre en la parte de atrás y no lo alcanzo, necesitare que me ayudes a quitármelo.
Saúl movió afirmativamente la cabeza y ambos sonrieron.
De entre la multitud una voz femenina comenzó a gritar "beso" una y otra vez, a Alex le pareció que se trataba de la voz de Verónica, pronto todos los invitados estaban pidiendo ese beso a coro.
- Sé que no te gusta que nos besemos en público -le susurro Saúl en el oído a Alex-. Me das solo un besito en la mejilla y creo que con eso se calman.
- Te amo. -Sin decir nada más, Alex, rodeo con sus brazos el cuello de Saúl, se paró de puntitas y le dio un largo beso-. Ya no me importa quién nos mire.
Saúl devolvió el beso mientras la gente al rededor aplaudía y vitoreaba.

viernes, 9 de agosto de 2013

Alex y Saúl (26)

Daban las seis y quince, el sol comenzaba a ocultarse, la pareja de enamorados se dirigían a la casa de Alex y las luminarias a ambos lados de la calle parecían encenderse a su paso. Saúl tenía muchas ganas de tomarle de la mano a Alex pero no se atrevía a hacerlo debido a que su pequeño tigre ya no vestía las prendas femeninas, lo que quedaba aquellas ropas estaban dentro de un mochila que él llevaba al hombro, lo que Alex tenia puesto era una camiseta y un pantalón que le prestara Saúl, ambas le quedaban grandes, la camiseta casi hasta las rodillas y el pantalón era tan largo que le tuvo que hacer varios dobladillos a las vastas, por calzado chancletas que al igual que la ropa eran muy grandes y le dificultaban un tanto el caminar.

-¿Seguro que no quieres que te acompañe a hablar con tus papás? -Era la enésima vez que Saúl preguntaba lo mismo.

-No -Alex volvía a negarse por enésima vez.

-¿Por qué no? creo que será más fácil si estoy ahí apoyándote.

-No, más bien si estás ahí me sentiré incómodo y me va a ser más difícil expresarme.

-Quiero estar contigo apoyándote.

-Vas a estar -al decir esto Alex extendió la mano hacia Saúl para que viera que en ella llevaba el pequeño sobre de papel que guardaba el anillo.

Llegaban ya a la entrada.

-Si te hace sentir mejor puedes quedarte aquí afuera por si algo pasa -Se paró de puntitas y le dio un beso en la boca como otras veces lo había hecho, solo que esta vez ya no miro al rededor, no le importo que alguien los viera y a Saúl tampoco parecía importarle.

-Aquí estaré -dijo Saúl cuando terminaron de besarse.

Alex se acomodó la mochila y se encaminó a la puerta, iba a buscar las llaves de la casa en el pantalón pero la larga camiseta cubría los bolsillos y entonces recordó que no estaba usando su ropa, lo que le dejaba dos opciones o golpeaba la puerta o tocaba el timbre, opto por el timbre y esperó a que le abrieran.

-¡Ya llegó! -Gritó Verónica cuando vio quien era el que había tocado el timbre, lo tomó de la mano, lo jaló para adentro y volvió a cerrar la puerta.

-Uta, ñaña ni sabes la que se armó aquí, cuando llegué papá estaba gritando, mamá lloraba, el Jairo en el sillón con cara de tonto sin saber que pasaba -Verónica hablaba a mil por hora sin detenerse ni siquiera para respirar- Entonces el Andrés grito fuertísimo cosa que todos nos callamos y el man se lanzó un discurso así de enorme -extendió los brazos tanto como le fue posible para que quedara claro cuan enorme fue el discurso- sobre la familia y sobre apoyarse el uno al otro, cosas que yo así -abrió la boca imitando un rostro estupefacto- no tuve que decir nada para defenderte porque él solito se encargó de eso.

-¡Mija! -Mamá llegó corriendo y le abrazo- Mira no más, yo teniendo otra hija y no me he enterado -Le dio un beso en la mejilla y otro más en la frente- ¿Estas bien? ¿Y ese vestido que usabas en la foto? -Vio que Alex mostraba la mochila- ¿Por qué no la traes puesta? Debe estar sucia, no importa, que tu hermana te preste algo y mañana te compramos ropa nueva ¿Tienes hambre? Ahora mismo te preparo algo.

Alex trataba de aclarar en su mente todo lo que le había dicho Verónica y sumarle todo lo que dijo mamá, eran demasiadas cosas, hasta ahora lo más sorprendente era quien había sido su defensor, dejo de pensar porque ahora se acercaba papá.

-Bien, tengo dos hijas -fue lo único que dijo con su habitual tono estoico, dio media vuelta y se dirigió a la sala, donde también se encontraba Jairo, el menor de los hijos.

Aquellas palabras más que tranquilizarle le sonaron más a una sentencia, quería explicar que no tenía intenciones de usar falda todos los días y lo hubiera hecho de no estar tan sorprendido como lo estaba.

-Hola, ñaña -Andrés se acercó, en otras ocasiones hubiera infringido alguna tortura a Alex pero hoy no-¿Cómo estás?

-Bien –Alex hubiera preferido mil veces que Andrés le saltara al cuello y le diera coscorrones en vez de que le obsequiara aquella amable sonrisa- ¿Tú me defendiste?

-Sí.

-Pero tú me odias.

-¿Cómo te voy a odiar si eres mi familia? –Puso su mano tiernamente en la cabeza de Alex y continuó hablando- Lo que a mí me gustaba era hacerte enfadar, pero ya no lo haré más, no me gusta molestar a las mujeres.

Andrés se apartó y se dirigió a su habitación asegurando que tenía que prepararse para salir con su novia, Alex quedó en silencio junto a Verónica.

-Así que –Comenzó a decir ella- ¿Qué estuviste haciendo?

-¿Eh?

-No te hagas, la foto llegó como hace tres horas y media, si hubieras venido directamente de halla tendrías que haber llegado hace más de dos horas entonces, ¿dónde estabas y qué estabas haciendo?

-No te interesa –Alex miró hacia otro lado haciendo un puchero y dispuesto a no decir nada más.

-Nada, nada –Verónica le abrazó lista para comenzar un largo interrogatorio- me vas contar todito, lo quiero saber todo con detalles.

Alex tomó la decisión de no decir nada a Verónica que ya le estaba arrastrando a su habitación para prestarle ropa, tal vez le enseñaría el anillo que le había regalado Saúl tan solo para darle envidia.

-¡Ah! Espera –Alex se soltó de Verónica y fue hacia la ventana, casi se olvida que Saúl esperaba afuera.

La noche casi se había apoderado totalmente del cielo, ya varias estrellas mostraban su brillo, mientras un viento frío recorría las calles haciendo que Saúl tiritara. Los minutos que pasaron se le tornaron eternos, estuvo esperando oír gritos o alguna clase de actividad que le indicara que Alex necesitaba su ayuda pero todo estaba tan calmado que no sabía que pensar, quizá sería buena idea acercarse y llamar a la puerta, sí, eso sería lo mejor.

Comenzó a andar y de inmediato se detuvo al ver que las cortinas de una ventana se movían, poco después asomó Alex quién saludo con su mano y luego mostró un puño con el dedo pulgar extendido como señal de que todo estaba bien, le dedicó un beso volado, se despidió y desapareció tras las cortinas.

Parecía que ya no había nada más que hacer, Saúl caminó unos cuantos metros y volteó para mirar la ventana de nuevo por si acaso volvía a aparecer Alex pero no fue así, todo parecía estar bien y eso le hizo feliz, comenzó a preguntarse si Alex aceptaría salir de nuevo la próxima semana.


FIN 

lunes, 5 de agosto de 2013

Sobre las críticas y que hacer con ellas.

Cuando muestras tu trabajo en público, irremediablemente, te expones a las críticas, y cuando estas llegan hay tres cosas que puedes hacer: 1) Las aceptas para mejorar tus trabajos. 2)Las ignoras por completo y sigues con lo tuyo. 3)Te pones en modo troll y defiendes tu trabajo con insultos, puños y spam.

Hace poco recibí la mejor crítica que le han hecho a la LA NUEVA CHICA DEL BARRIO, pero lamentablemente fue un listado de los motivos por los cuales no le gustaba mi cómic, entonces que debo hacer. Creo que ya he pasado mi etapa troll, al menos en un 87%, no puedo ignorar la crítica porque tiene razón, mucha razón, entonces solo me queda aceptarla y mejorar mi trabajo.

La crítica va por el lado de que no he sabido definir bien a Paulina, cualquiera que entre por primera vez al cómic podría pensar que estoy diciendo que todo chico un tanto afeminado es gay, o que un chico gay un tanto afeminado necesariamente es transexual, o, peor aún, que todo travestí es un transexual.

Aunque ya he explicado ciertas cosas en los comentarios y cuando la gente pregunta, aún no lo hecho debidamente dentro del cómic que es donde realmente importa. Hacerlo bien requeriría que haga un borrón y empiece a contar la historia desde el principio, no me parece viable, ya de por si dibujo lento y me he tardado dos años llegar a donde estoy, no creo que la gente pudiera esperar otros dos años mas para ver algo nuevo. No puedo traer el tema ahora a colación porque la trama no admite que me tome un break para explicar cosas, eso seria chocante y desconcertante.Lo que me queda por hacer es preparar un capítulo donde lo explique con calma.

En cierta manera me alegra porque al fin podré hacer aparecer personajes que no sabía como incluir en la historia, y podrán darle un primer vistazo a un personaje que será vital para la trama en el futuro. Espero que no resulte muy forzado.

Ahora, no será en el siguiente capítulo, puesto que en ese quiero contar una historia sobre Aurora y Lizbeth

jueves, 1 de agosto de 2013

pag 10


La página de hoy he de decir que me parece horrible, es como si mis ojos se pusieran viscos y no le atinara a ninguna de las proporciones del cuerpo, espero enmendarme con la siguiente.