miércoles, 10 de julio de 2013

Alex y Saúl (24)

Saúl iba a seguir a Alex pero Gloria le agarró de la muñeca.

-No es normal -Las lágrimas empezaron a rodar por las mejillas de Gloria y su voz parecía quebrarse en pequeños chillidos- Lo que sientes por Alex no es normal, es un hombre ¿por qué no te fijas en mí?

-No sé si es normal o no, solo sé que amo a Alex y que quiero estar junto a él -dicho esto Saúl se soltó de Gloria y empezó a correr para ir en busca de Alex, oyó que Gloria rompía en llanto y gritaba su nombre pero no volteo a verla, sintió pena por ella pero Alex era más importante.

Afuera Alex caminaba sin saber a dónde, tan solo caminaba para alejarse, de nada en particular, tan solo quería alejarse, quedarse solo en algún sitio en que nadie lo viera llorar, porque sabía que lo haría en cualquier momento y ya había sufrido bastante humillación como para que también se burlaran de él por llorar.

De un momento a otro todo se tornó irreal, Alex fue levantado del piso con pasmosa facilidad, no comprendía lo que pasaba, miro a su izquierda y vio a un chico bastante alto, era al menos medio metro más grande que él y se notaba que hacia ejercicio regularmente, pero lo que llamó su atención fue que llevaba la cabeza rapada excepto por un ridículo mechón color verde que caía por su frente, trato de ver al sujeto que lo aprisionaba pero desde donde estaba no pudo distinguir muchos detalles, tan solo que era tan alto como el otro y que tenía un corte de cabello tipo militar, la risa de ambos langarotes era chocante, uno de ellos declaro que si tanto deseaba ser mujer ellos le harían el favor de convertirlo en una.

Lo llevaron a un callejón donde parecía que no serían interrumpidos ni vistos por nadie, el del mechón comenzó a bajarse los pantalones mientras el otro lo apresuraba para poder tener su turno.

-Virgen.

-¿Eh? -El del mechón se detuvo desconcertado por el comentario de quien creían una presa fácil.

-Virgen -repitió Alex con un tono frio a la vez que desafiante- a alguien que tiene esa cara y ese moco verde en la frente seguro que no se le acercan las mujeres, por eso tienes que hacer esta clase de cosas.

-Ya vas a ver como se me quita lo virgen -Alex tocó un nervio sensible con su comentario y del mechón se puso iracundo- voy a hacer que te duela.

El de corte militar dejo de reír cuando vio que el del mechón caía de rodillas por senda patada que Alex le asesto en la entrepierna. Alex subió sus pies a la altura del pecho del caído y lo uso como trampolín, con el impulso logro que el del corte militar impactara con la espalda la pared más próxima pero le fallo el cálculo, quien lo tenía sujeto era más fuerte de lo que esperaba y no aflojo ni un poco a su presa.

-Maldita perra - El del mechón ya se incorporaba con clara evidencia en su rostro de que el dolor era intenso.

-Acércate y te dejo inservible esa tontera -Alex pensaba en la forma de librarse de aquel abrazo, pero las cosas se complicaban ya que sus pies no alcanzaban a topar el piso, comenzó a retorcerse y patalear para tratar de escabullirse, no parecía servir de mucho.

-Deja de moverte zorra - el pequeño travesti se estaba volviendo difícil de controlar, ya no era solo que intentaba soltarse sino que también empezó a gritar mil groserías, tanta bulla atraería la atención de alguien y estarían en problemas, le tapó la boca con la mano -dale uno bueno a ver si se calma -le dijo al del mechón que ya era capaz de andar -apúrate que se me va a soltar  ¡ARRRGHHHH!

Mordió sin piedad la mano sudorosa que se puso a su alcance y del corte militar la retiro inmediatamente, aflojo un poco el abrazo y uno de los brazos de Alex quedo libre, aun lo sujetaba con fuerza, el otro ya estaba totalmente de pie y alzaba un puño el cual lanzo furiosamente en contra del rostro de Alex.

Saúl recibió en la sien toda la fuerza del golpe, dio unos cuantos pasos tambaleantes luchando contra la inconciencia, perdiendo y luego cayendo boca abajo en el piso, ninguno de los tres supo de donde había salido, solo que se metió en medio de la pelea y que ahora yacía inconsciente en el suelo, fue tan repentino que todos se quedaron quietos por un instante.

El primero en reaccionar fue Alex que aprovecho que el del mechón se puso a tiro nuevamente para darle una segunda patada aún más fuerte que la primera, y este la sintió tanto que se recostó hecho ovillo y se quedó inmóvil, ahora solo quedaba el del corte militar que se negaba a dejarle libre, Alex dio un par de codazos y tuvo como respuesta un quiño en la nuca no muy fuerte, aun le debía estar doliendo la mordida.

Alex alzo su mano libre en busca de cualquier cosa y se encontró una oreja, tiro tan fuerte como le fue posible quedando prácticamente colgado de ella, tras unos interminables segundos pudo sentir que sus pies alcanzaban el piso y pudo soltarse, camino tres pasos dio media vuelta para quedar en frente de su captor y se lanzó al ataque, pateo la rodilla haciéndolo tambalear, golpeo la boca del estómago dos veces una con el puno derecho y luego con el izquierdo, el del corte militar se encogió del dolor y su cabeza quedo a la altura de la de Alex quien la tomo con ambas manos y la estrello contra la pared.

Todo había terminado pero aún no estaba conforme, vio que el del mechón estaba tratando de incorporarse, camino hasta donde estaba, le pareció que grito algo, quizá algún insulto pero no lo oyó porque en ese momento su mente repasaba lo sucedido con Gloria, recordó el sentimiento de impotencia que le embargo cuando no pudo desquitarse por lo que le hizo, apretó los puños y lanzo la izquierda y la derecha varias veces hasta que se cansó.

Alex, aguerrido tigre de bolsillo, uno de los motivos por los que ganaba tan a menudo las peleas era que nadie esperaba que alguien con su aspecto y tamaño fuera tan agresivo.

Saúl creía sentir que unas manos le tocaban el rostro pero no estaba seguro, tampoco de donde estaba ni que estaba pasando, el enorme dolor de cabeza evitaba que se concentrara y tampoco estaba seguro de porque tenía ese dolor, le pareció que aquel quiño le había revuelto la mente, ahora lo recordaba, había recibido un quiño, se esforzó un poco en ordenar las ideas, primero paso algo en la discoteca luego salió corriendo de ahí, fue calle abajo pero no encontró a nadie entonces fue en la dirección contraria, camino hasta que oyó gritos provenientes de un callejón se dirigió hacia donde le parecía que venían los gritos y vio que dos tipos tenían sujeto a Alex, eso era, lo tenía que salvar, abrió los ojos e intento ponerse de pie.

-Tranquilo, no te levantes -Alex se había arrodillado y colocado la cabeza de Saúl en sus piernas para que le sirvieran de almohada- ya te he dicho que no debes meterte en las peleas, eres bien maleta, ves cómo te dejaron.

-Quería ayudarte -Saber que de verdad eran las manos de Alex lo que sintió le tranquilizo e hizo que el dolor disminuyera de modo considerable, cerró los ojos por un segundo y respiro aliviado de que estuviese bien, los volvió a abrir y pensó en los problemas que le esperaban a Alex tan pronto llegase a su casa -perdóname, todo es mi culpa.

-Claro que es tu culpa, pero también es mía, yo también querría tener una cita y pasar una tarde bonita contigo -Alex trataba de ahogar el llanto que empezaba a brotar, pero su voz le traiciono y su tono se volvió agudo, una pequeña lagrima se asomó en el rabillo del ojo.

Saúl logro sentarse y pudo ver el lamentable estado de la ropa de Alex, la blusa y la falda estaban arrugados y aquí y allá se habían roto y en otros sitios más se encontraban descocidos, las medias se habían corrido en varios lugares dejando ver el color natural de sus piernas, a una de sus sandalias le faltaba la hebilla, además en el lugar donde la blusa debía tener una manga no tenía nada, entonces reparo en la venda que llevaba en la cabeza, tiro de ella para verla y confirmo que era del mismo color de la blusa.

-¿Ahora qué voy a hacer? -Alex no pudo contenerse más y lloraba llevándose las manos a la boca.


A Saúl le hubiera gustado tener una respuesta pero como no la tenía lo único que pudo hacer fue abrazarle, Alex devolvió el abrazo y así se quedaron durante un tiempo.

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