miércoles, 12 de junio de 2013

Alex y Saúl 22

Sus amigas le habían invitado a la discoteca para levantarle el ánimo, ya que desde hace unos días lucia deprimida, pero  para ella la música, la conversación de sus amigas, las risitas que soltaron cuando un chico invito a bailar a una de ellas, todo le era indiferente, hubiera preferido haber dicho que no y estar ahora en su casa porque el recuerdo de lo que sucedió le había perseguido hasta aquí.

Aquel día, ella había perseguido a su amado para confesarle su amor, para pedirle que se convirtiera en su novio, pero él iba con paso apurado quizá en busca de algo o alguien, trato de alcanzarle pero no pudo seguirle el paso y él se perdió entre la multitud. Su corazón le exigía acabar con la espera, ansiaba tenerlo a su lado, tomó impulso y echo a correr de nuevo sin rumbo pero con la esperanza de encontrarlo pronto, y lo hizo.

Pudo ver como entraba a un aula empujado por el pequeño Alex, le molestaba que siempre estuvieran juntos, pero a partir de ese día Saúl estaría con ella, solo tenía que ir y declararse y el aceptaría, estaba segura que aceptaría, había visto las señales que lo confirmaban. Se acercó a la puerta y la empujo ligeramente y esta se abrió un poco, se detuvo cerro los ojos y respiro profundo para darse valor, pero cuando los volvió a abrir vio abrazados a Alex y a Saúl, era claramente un abrazo de enamorados, el abrazo que ella tanto ansiaba recibir, tan embelesados estaban que no la notaron, retrocedió dejando cerrada la puerta. Gloria se sentía herida.

Ahora aquí estaba, en la discoteca, sentada en una mesa esquinera, preguntándose por que Saúl prefería estar con Alex y no con ella. Ya casi todas sus amigas se habían ido a la pista a bailar, junto a ella solo quedaba Laura que hablaba sobre mil cosas para hacerla sentir mejor, pero sus palabras sonaban distantes, no les ponía ninguna atención, miraba a unos chicos que habían logrado meter de contrabando una botella de puntas y ahora por efecto de la bebida se comportaban belicosos mientras los guardias trataban de someterlos, al otro extremo una chica lloraba desconsolada porque su novio la terminó hace unos instantes, en la pista las parejas danzaban alegres ajenas al resto del mundo, y en la entrada varios jóvenes esperaban su turno para ser esculcados para comprobar que no ingresaban con alcohol, revisión que evidentemente podía fallar, para muchos esta era la primera vez en una disco, algunos entraban con cara entusiasta y otros lucían un tanto perdidos, una chica que acababa de entrar encajaba en este segundo grupo, a Gloria le pareció conocida ¿una compañera del colegio? ¿por qué su cara le era tan molestamente familiar? Tras ella la figura de Saúl apareció para tomar de la mano a la chica e ir directo a la pista.

Era una broma, tenía que ser una mala broma, esa chica, esa chica era Alex. El cabello era distinto pero era su cara, su físico, su estatura, no había duda se trataba del molesto enano vestido de mujer, sentía que la estaban humillando, no podía tolerar la situación.

-Laura, ¿tienes aquí tu celular? -se puso de pie y extendió la mano hacia Laura esperando recibir el artefacto.

-Si... si - Gloria había pasado de una gran depresión a una gran ira, Laura no entendía el porqué de tan repentino cambio, sintió que era mejor entregarle su celular.

Apenas terminaban de entrar y Saúl ya le estaba arrastrando a la pista de baile, no era fácil el estar en un sitio como este, odiaba los sitios ruidosos, odiaba los sitios atiborrados de gente, odiaba la música de moda, pero amaba a Saúl y estaba dispuesto a soportar todo esto por estar con él.

-Hay mucha gente -fue el intento de Alex de iniciar una conversación que distrajera a Saúl del hecho de que no sabía bailar, que sus pies estaban clavados al piso y el resto de su cuerpo se mecía levemente como el tallo de un diente de león movido por una tenue brisa.

-En la noche debe haber aún más gente -Saúl por su parte iba con el ritmo alocado de la música sin problema.

Alex seguía sin mejorar su baile, lo que realmente quería era pedirle a Saúl que fueran por agua o algo para refrescarse y luego con algún pretexto irse a la casa, claro que primero llamando a Verónica para que le entregara sus prendas masculinas, pero su novio parecía pasarlo bien, no quería arruinárselo. Al final de varias divagaciones internas le pareció injusto que solo Saúl estuviera disfrutando, tenían que hacerlo los dos, decidido se dejó llevar, dejo que los sonidos invadieran su cuerpo, sus pies siguieron el compás, en realidad iban algo más rápido que el compás. A Saúl el baile de Alex le divertía, no porque fuera destartalado, que lo era, sino porque por fin estaban bailando juntos y no solo uno al rededor del otro, le parecía que bailaba con un ángel, ¡auch!, un ángel que le acababa de patear las canillas.

-Perdón, perdón, perdón -Era la disculpa que solicitaba Alex mientras ayudaba a Saúl a ir a una silla para que se sentara, la patada fue un poco fuerte y provoco que cojeara.

-No es nada, estoy bien.

-No, no, te patee fuerte, déjame verte

Le alzo la basta del pantalón para ver el moretón que le causo su intento de baile, estaba muy morado pero no era grande, le sobo la pierna tratando de calmar el dolor, subió la cara para ver el rostro de Saúl y sus miradas se encontraron y no pudieron apartarlas. De algún modo Alex arrodillado y tocando la pierna de Saúl parecía indebido, o al menos no estaban en el lugar indicado, de pronto Saúl pensaba que tantas personas en ese sitio incordiaban, no podían dejar de mirarse, momento de buscar un lugar más tranquilo, mas privado. Salieron del encantamiento en cuanto oyeron una voz femenina que gritaba algo incongruente en tono molesto y a un sorprendido Alex se le despojaba de su peluca, esta estaba bien sujeta con un par de horquillas por lo que al irse se llevó varios de sus cabellos reales lo que resulto bastante doloroso.


Alex voltio para mirar a su agresora y un flash le golpeo la cara, Gloria se dio media vuelta para terminar de vengar la traición de la que se sentía víctima. Para cuando Alex pudo reaccionar era tarde, pudo arrebatarle el celular de las manos solo para ver que un mensaje en la pantalla anunciaba "tu foto se ha enviado correctamente"

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