lunes, 3 de junio de 2013

Alex y Saúl (20)

Alex y Saúl, parte 20

-Te quiero comer a ti -Fue la respuesta de Saúl cuando Alex le preguntó "¿Que quieres comer?"

Alex quedo sin saber que decir, como tampoco pudo evitar que se le subieran los colores al rostro, lo que sumado a las trenzas de su peluca le daban un aire de chica tierna e ingenua.
Saúl aprovechó que su pequeña fiera seguía sin reaccionar para abrazarle por detrás.

-Comenzaría con la oreja -Decía mientras hacia un ademan con la boca como si de verdad le fuera a morder- Luego seguiría con el cuello...

Ya no podía mas, que su novio le abrasara así, que le besara así le encantaba y le hubiera gustado dejarle continuar pero había mucha gente al rededor y de seguir así sí que hubieran llamado la atención.

-¡Suéltame! -Le había dado un codazo para poder librarse de el - Que no ves que nos comienzan a mirar - Se giró para quedar frente a Saúl y parándose de puntitas le beso en la boca- Quizá más tarde -Se alejó dejando a su novio sin palabras y con el rostro con varios tonos de rojo.

Alex estaba consciente de que estaba bastante inmerso en su papel de novia, ese comportamiento no era propio de él, tan cariñoso, tan dulce, tan tierno, tan... tan femenino, pero estaba bien, siempre que fuera con Saúl estaría bien. De vez en cuando por su mente pasaban imágenes de lo que sucedería si alguien le llegaba a darse cuenta de que era en verdad un chico, seguro que su papa iba a poner el grito en el cielo. Sintió que Saúl le tomaba de la mano y sus miedos se disiparon, quería estar con él y ser su pareja, solo eso importaba hoy.

Caminaban por el patio de comidas leyendo las diferentes ofertas, ¿pizza? no, ¿hornado? no, ¿chaulafan? tal vez. Iban sin mucha prisa, pasear así tomados de la mano les hacía olvidar el hambre, era como un sueño del que despertaron abruptamente.
Alex apenas tuvo tiempo de dar media vuelta y cubrir su rostro, Saúl no supo que pasaba hasta que oyó aquella voz tan conocida.

-Amiga ¿le espanto al perro? -Era Mauro que venía junto con Douglas, ambos eran compañeros del equipo de futbol donde jugaban Alex y Saúl.

Alex los alcanzo a ver mientras ellos tenían fija la mirada en una chica de pantalones ajustados que pasaba junto a ellos. Estaba casi seguro de que le habían reconocido, tenía el rostro casi topando una pared, calculaba cuanto tiempo le tomaría llegar a la salida más cercana, y se preguntaba cuan rápido podría correr con estas sandalias de tacón que estaba usando.

-¡Aja! has tenido novia y no te has contado -Douglas sonreía, y estiraba el cuello para ver más detalles de la acompañante de Saúl, de espaldas parecía bastante bonita ahora quería ver como estaba de frente- pero preséntanos que no te la vamos a robar... todavía.

-Oigan panas -Estaba mal, la situación estaba mal, tenía que deshacerse de Mauro y Douglas sin que sospecharan de la verdadera identidad de aquella chica que trataba desesperadamente de cubrir su rostro, tenía que buscar una excusa que fuera creíble- Es la primera vez que salgo con ella y me costó convencerla, como le ven es tímida y no quiero incomodarla, no quiero que se vaya a ir, así que ahorita no les presento, otro rato ¿ya?

-Bueno, bueno, ahorita ya les dejamos solitos a los tortolos, pero... -Ese `pero´ que Mauro agrego fue acompañado por una sonrisa- pero mañana nos tienes que contar todo lo que hicieron, especialmente si se dejó hacer los toques.

-Ya, pero para irnos por lo menos dinos como se llama la amiga -Douglas pensaba que si la chica estaba tan buena como se la imaginaba se le iba a cruzar a Saúl.

-Alejandra, se llama Alejandra -Saúl en ese momento estaba tan presionado que no se le ocurrió otra cosa, si ese par no se iba empezaría a sudar.

-Ya no les molestamos más -dijo Mauro al tiempo que chocaba su mano con la de Saúl- que la goce bonito.

-Nos vemos, pana -Douglas también choco su mano con Saúl a modo de despedida.

Alex sintió que le rodeaban los brazos de su novio en un abrazo tranquilizador y su voz le repetía "No te preocupes, ya se van" Alivio, un gran alivio recorrió su cuerpo que ahora parecía de trapo y con gusto se hubiera dejado caer en el piso para descansar, le parecía que hubiera corrido una maratón, pero los brazos de Saúl no le dejo caer, sí, querría estar así un rato más, ese abrazo era mejor que dormir en el piso.

-¡Hasta luego Alejita! -Mauro y Douglas de pronto recordaron que no se habían despedido correctamente de Alejandra, lo hicieron al unísono mientras pasaban, no lo suficientemente cerca para reconocer el rostro de Alex pero si como para que los oyeran los enamorados, y mientras se alejaban soltaron una molesta carcajada.

-¿Alejita? -Interrogó Alex


-Luego te cuento, ahorita mejor nos vamos.

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